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FASE PREMENSTRUAL

FASE PREMENSTRUAL

Chi-Chi x La Caravana Roja

Buenos días, tardes, noches o feliz atardecer compañerxs,


con este texto vamos a dar cierre al seguido de artículos destinados a cada fase específica del ciclo menstrual (pero no os preocupéis porque se vienen más y mejores).


-¿Sabéis de qué fase hablaremos? Aii… con tantas fases ya no sé por cual se empieza y por cual se acaba hmmmm… 


No os preocupéis, vamos a explicarlo claro clarinete para encontrarle el sentido a porqué la fase PREMENSTRUAL, por muy ‘pre’ que sea, es la última del ciclo menstrual (antes de comenzar un nuevo ciclo, por supuesto).


Resulta que la fase premenstrual es la más larga de todas -con una duración de entre 12 y 16 días aprox., es decir lo mismo que las 3 fases anteriores juntas-, y probablemente tan desconocida que parece pasarse por alto. Como hemos visto en los artículos anteriores, durante la menstruación se sangra, durante la fase preovulatoria se tiene una energía desbordante, y durante la ovulación el flujo es más abundante y la líbido salta por las nubes, por poner ejemplos destacables, pero… 


¿Qué caracteriza entonces la fase premenstrual si parece que ya no puede pasar nada más?


Bien queridas, atentas porque siguen pasando cosas sí… A nivel hormonal sucede un juego interesantísimo. Los estrógenos que han andado bien arriba durante las anteriores fases para que se produjera la ovulación y fecundación de un ‘posible embrión’ descienden y sube la progesterona (on the top).

Esta hormona la producen los ovarios y es la encargada de regular los efectos de los estrógenos en las fases anteriores: excitación, plenitud, bienestar, etc.


En el momento en que no se produce la fecundación del óvulo, éste se desintegra como ya sabréis. Con lo cual, el tejido del endometrio que estaba listo para hacer de colchón del ‘posible embrión’ no es necesario y se prepara para ser expulsado en la siguiente fase, la menstrual.

Y dejando de lado el gran temazo de la fertilidad al que siempre referimos ¿Qué cambios podemos notar a nivel emocional?


Para empezar, a nivel emocional, la subida de la progesterona hace que se active el hemisferio derecho del cerebro, eso quiere decir que toda la racionalidad de la que veníamos en fases anteriores va menguando para dar protagonismo a la creatividad, la intuición, introspección y la sensibilidad.  Además la progesterona tiene un pequeño efecto sedante, con lo cual, a medida que se acerca la fase menstrual podemos sentirnos más relajadas, cansadas y quizá conectemos más con emociones como la tristeza, que no quiere decir que seamos o estemos depresivas. ¡Atención compañeras que se nos tacha de eso!


¿Y en nuestro interior qué sucede a nivel físico? Bueno, y ya que estamos a nivel exterior también, cuéntanos...


A nivel físico, es muy común sentir más sensibilidad e hinchazón en los pechos (indicador por el cual muchas mujeres saben que la fase menstrual se acerca) y el cuerpo retiene más líquidos. Nos cuesta un poco más conciliar el sueño o nos despertamos más veces por las noches, sufrimos algún dolor de cabeza, tenemos menos capacidad de concentración y suele ser una experiencia común la de vivirnos, tanto a nosotras mismas como a nuestro entorno, con más irritabilidad o irascibilidad durante las horas de sol o en las que estemos despiertas, por ello socializar parece que no apetece tanto.


El útero cambia de posición y se ‘tumba’ hacia atrás, también agranda su tamaño. El cuello del útero o cérvix se mantiene seco y cerrado hasta que se da el primer día de sangrado, en el que vuelve a humedecerse y abrirse y el útero vuelve a una posición vertical para facilitar la salida del sangrado.


Y nos falta hablar de otro aspecto… ¡EL ENERGÉTICO! ¿Qué sucede a nivel energético o espiritual?


A nivel energético-espiritual, como hemos visto hasta ahora, hay un descenso de la actividad, el movimiento y la racionalidad. Nos es más fácil escuchar lo que tiene que decir nuestra intuición y nos dejamos guiar por ella (poco se habla de lo importante y exitoso que resulta esta práctica por cierto).

Necesitamos más espacios de introspección, pues es un período de cierre de ciclo. Además si lo analizamos a nivel biológico-reproductivo, nuestro cuerpo está transitando un duelo ya que el óvulo no ha sido fecundado y el cuerpo se está preparando para expulsar el endometrio.


También sucede muchas veces que en la mitad de esta fase, ya cerquita de la menstruación, nos da por limpiar, ordenar y recoger, hacer una buena compra, mantener el espacio acogedor pero liberado de trastos que entorpezcan la convivencia para no alimentar la ansiedad o estrés que podamos estar sintiendo. Aunque lo hagamos de manera inconsciente, lo hacemos. (Si utilizas un registro o diagrama menstrual trata de anotar cuando limpias y recoges, quizá descubras que a ti también te pasa. Al ser un hecho tan cotidiano no le prestamos atención al momento en el que, por gusto, lo hacemos ). Esto sucede en la especie animal también, no sólo a nosotras, y te explicamos por qué. 




Esta fase está vinculada a la estación de otoño, trimestre en que caen las hojas, anochece antes (hemisferio norte del planeta), el tiempo-clima se presenta dinámico al igual que la energía de las personas viniendo del verano y lidiando con la vuelta al curso escolar. La naturaleza y los seres vivos se preparan para el invierno, fase de hibernación.  Con lo cual antes de que llegue esta fase es necesario tener las previsiones que vamos a necesitar bien preparadas. Alimentos, espacio seguro, camita, calor…


¿Te suena? ¡BINGO!


Nosotras también necesitamos organizar y cuidar el espacio en el que vamos a hibernar durante la fase menstrual. Fase en la que no nos apetecerá invertir energía en cargar compras para llenar la despensa o recoger y limpiar la casa, por eso lo hacemos antes en la fase premenstrual, para poder dedicarnos el descanso y cuidado durante la menstruación.


Esta fase de cierre se relaciona con la luna menguante, luna a punto de desaparecer, cuya energía está estrechamente vinculada con la de la fase premenstrual por relacionarse directamente con la introspección y preparación para ‘un estado cueva’.


El arquetipo de mujer que representa la premenstruación es la bruja. ¿Sospechas por qué? Porque como hemos dicho antes, la activación del hemisferio derecho nos otorga un gran poder de intuición y sabiduría, que se dice antiguamente, que tenían las brujas. Ese poder de conexión con una misma y con aquello menos visible a la vista pero más visible a las emociones y sensaciones.

Este descubrimiento tan empoderador para nosotras no encaja con el sistema lineal y heterogéneo que impone el sistema capitalista y patriarcal. No solemos gustar en esta fase de cara a la sociedad, ni en la de la menstruación, porque no encajamos con la productividad exigida ni la energía que el sistema actual necesita de nosotras para sobrevivir y seguir lucrándose. 


Al igual que el actual sistema no respeta la ciclicidad de las personas menstruantes (y no menstruantes también), tampoco respeta los límites planetarios, sistema del que verdaderamente dependemos y del que tan parecidas somos, precisamente por su ciclicidad como observamos en la luna y las estaciones, las plantas y los animales.


Es por ello que desde aquí, te animamos a despertar tu consciencia premenstrual para poder respetar los ritmos cíclicos con la mayor cantidad de información y consejos posibles. No le debemos nada a nadie, nos lo debemos a nosotras mismas, a nuestra salud menstrual, sexual, física, psíquica, emocional….


Algunos tips o consejos que pueden ayudarte a despertar esa conciencia premenstrual son:


  • Registra: presta especial atención a tu cuerpo físico (cansancio-actividad), emocional (triste-irascible-divertida-dinámica), social (más social o menos) y a tus apetencias en los quehaceres cotidianos (limpiar, recoger, deporte, alimentación…) y anótalo en un registro menstrual. Aproximadamente desde que el flujo vaginal deja de ser elástico como la clara de un huevo hasta el primer día de menstruación.
  • Evita los alimentos inflamatorios: sal, alimentos procesados o industriales, cafeína, alcohol… Te sentará bien comer frutas, verduras y granos enteros.
  • Trata de no obligarte a socializar ni a tener actividades que requieran de un sobreesfuerzo o mucha energía. Y es ideal dormir entre 7 y 8 horas.
  • Descúbre qué instrumento te sirve más para lidiar con ese estrés, ansiedad o conexión con la tristeza: hablar con amistades, llorar, hacer ejercicio, yoga, masajes, escribir un diario, pintar, bailar… Es un buen momento para sacar a relucir nuestra creatividad en cualquiera de sus formas (te animamos a que no te de vértigo y descubras tu ‘yo’ más creativa)
  • Infusión de milenrama: prueba de tomar una taza con una cucharadita de milenrama infusionada durante 10 minutos justo 9 días antes de la menstruación, es decir en plena fase premenstrual. 

Esta hierba actúa como antiespasmódica, reduce los calambres musculares, evita la retención de líquidos, elimina ardores y regula la menstruación, verás que la siguiente fase vendrá bien livianita. (No tomar en caso de hipertensión, embarazo o lactancia, y no más de 40 gramos al día)

Y con esto damos fin al artículo destinado a la fase PREMENSTRUAL deseando que te haya gustado y sobretodo esperando que la información resulte clara y concisa para sembrar en nuestra comunidad una semillita de consciencia que invite la autoobservación, autoconocimiento y AUTOCUIDADO. Nuestro cuerpo es el vehículo que transporta nuestro ser más brujito y mágico, y la salud y cultura menstrual son el camino para vivirnos en equilibrio y plenas como personas cíclicas.


¿Nos contamos, si?


¡Feliz camino! 

 

Sara Antler,

para MadeinMaina


 

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